Quien te diga que Internet es sólo una fuente de información, está equivocado. De hecho, el papel de Internet como fuente de información no es sólo ridículo, sino infructuoso en cuanto a beneficios económicos. El usuario común de internet no se conecta para saber cuántos muertos ha habido ese día en Bagdad. El usuario común de internet no se conecta ni siquiera para enviar e-mails. Se conecta para viajar a mundos que no puede tocar.�
De eso se trata internet, de poseer lo que es imposible de poseer.
Sí, es cierto que te conectas a tu e-mail, en eso no hay duda. Pero cuando te conectas a internet, ¿cuántas veces te has interesado por cosas, muchas veces inútiles, como anuncios que revolucionan tu vida?� ¿Cuántas veces has visto avisos o anuncios que, sin siquiera clickear en ellos, han hecho mella en tu imaginación?
Desde luego, la oferta es variada, y es que internet está llena de tentaciones. No hay límites para el contenido de internet, siendo algo tan etéreo e irresponsable, siendo tan anónimo y errante, todo vale y todo vale siempre que sea lo que la gente quiere oir, escuchar y sentir.
¿Todavía no me crees? Viagra, valium y xanax extra-baratos. Clases “gratuitas” para mejorar las relaciones de pareja. Métodos milagrosos para aumentar los atributos masculinos. Servicios de swingers y citas adultas que te aseguran diversión con gente de “tu área”. Servicios de teletrabajo para ganar dinero desde tu casa y sin esfuerzo (con los típicos testimonios, meticulosamente adornados con la foto de familia en una casa grande y un BMW serie 5).
Y muchos más, por supuesto. Todos ellos adornados con el típico “gratis”, “anónimo”, “rápido” y “sin costo”.� Todo esto se resume a algo mucho más sencillo y no tan simplista como puede parecer.
La auténtica forma de ganar dinero en internet es: vender sexo o vender formas de ganar dinero. Por supuesto hay variantes de este fenómeno, pero sin duda es el sexo el que predomina.
Da igual que el internauta en cuestión sea un acérrimo católico apostólico o un ecologista trotskista. No importa si es pobre, rico o burgués. Soltero o divorciado. Colegial o jubilado. Todos ellos. Todos esos internautas que, con desesperación, encienden su ordenador, esperan a que Windows se cargue, se conectan a internet y clickean dos veces a Internet Explorer (o en otros casos, al Firefox), se han sentido tentados alguna vez por los sugerentes anuncios de rubias y morenas que invaden internet.
De hecho, y sin profundizar más en la propia tentación, un gran porcentaje de esos internautas “pica” el anzuelo y clickea el anuncio. Ese fenómeno, ese movimiento del dedo índice que ya casi se ha convertido en respirar, genera el dinero de internet. La web, en este caso erótica, ha conseguido mucho más que atraer a su presa: ha conseguido un muy posible cliente.
¿Por qué? ¿Por qué el sexo es tan importante en internet? ¿Por qué el sexo es un imán que atrae al internauta? No es sólo una pregunta de economía en internet, sino de sociología, psicología y biología. No soy ningún erudito, pero ninguno aquí somos tontos: es inherente en la naturaleza animal el deseo sexual.
El internauta, como humano, no es más que un animal. Todos los somos, y nuestras naturalezas, nuestro comportamiento, nuestro deseo y nuestras frustraciones terminan plasmándose, todos mezclados y revueltos, en internet.
El sexo vende en internet porque el sexo vende en cualquier lugar del mundo. Porque es algo dentro de la naturaleza del internauta. Es algo universal.
Traslademos este concepto al dinero. ¿Por qué nos atraen los anuncios que nos prometen vidas llenas de dinero fácil e incorruptible? Porque somos avariciosos. Somos humanos, al fin y al cabo. Vemos billetes y pensamos en dinero.
Imaginamos nuevos mundos, nuevas vidas llenas de fama y dinero. De nuevo, porque somos seres avariciosos y egoístas.
Así que quien te diga secretos magníficos sobre cómo ganar dinero en internet, te está mintiendo. No hay secretos magníficos, no hay hocus pocus o abracadabra. Es ofrecer al internauta cosas que desea y siempre deseó, pero que nunca podrá obtener. El internauta lo sabe, y ese mismo conocimiento de que nunca podrá alcanzar sus deseos más profundos, hará que traté de alimentar ese deseo con internet.
¿Qué es, entonces, Internet? Una quimera. Una proyección de nuestros miedos y deseos.
Internet es un cerebro humano.
Dominado por sexo y dominado por dinero.
Una exclamación, ¡hazte oír!
Una teoría muy interesante, acertada y concreta…, aunque de hecho es algo que de sobradas fuentes lo hemos venido escuchando, desde la creación de la publicidad, de los medios de comunicación, de la mercadotecnia, etc.
Cuando la imprenta fue inventada este fue el medio idóneo para comenzar, tanto a promover el sexo como las invitaciones masivas (con mensajes particulares y directos) para hacerte rico con poco esfuerzo y poco trabajo.
El Internet ha venido a ser un parteaguas en esta clase de rubros, ya que con la llegada de Internet a nuestras vidas (aunque desde la televisión y otros medios lo veíamos de una forma masiva pero no tan accesible) todo se ha magnificado… El hombre ha tratado de llamarse no “avaricioso y envidioso”, sino “ambicioso e inteligente”. Y la necesidad sexual es el comienzo de toda suerte para buscar el vivir esas cosas que nunca ha vivido y que, es posible nunca viva (en la existencia real), ya que Internet se lo facilita por un accesible costo en muchos casos.
Muy buen post… en verdad (aunque es un tema que siempre está en boga) me ha gustado el como lo has elaborado…
Saludos…
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Mikel Tripulante, el 15/03/2007, #





