No suelo dedicarme a artículos de estilo filósofico (aunque lo sea), pero me ha llamado la atención una nueva corriente que durante los últimos meses ha tenido en el punto de mira al sector de la publicidad.

Todos sabemos que la publicidad se trata de llegar al espectador o lector, consiguiendo que se una a nosotros y muestre interés por nuestros productos o servicios. La competencia entre la publicidad ha hecho que muchas empresas busquen métodos de alto impacto para destacarse por encima de otros anuncios y lograr que la gente no sólo observe el anuncio con mirada de póker y el silencio puesto en la televisión sino que recuerden el mismo.

El problema está cuando la sensibilidad del televidente o lector se ve afectada por el anuncio.

Estoy hablando de los últimos casos de publicidad censurada, que se han hecho sonar en todos los medios de comunicación. Hablo de Giorgio Armani y Dolce & Gabbana, recientemente censurados por intentar publicar anuncios con connotaciones sexuales. En el caso de Dolce & Gabbana, la escena muestra a un grupo de hombres alrededor de una mujer que está siendo inmovilizada por un hombre. Las acusaciones de asocaciones feministas decían que el anuncio incitaba a la violencia de género.

Dolce & Gabbana

 

En el caso de Giorgio Armani, su anuncio, parte de su línea de ropa Junior, muestra dos niñas pequeñas asiáticas con poca ropa y maquilladas. Las quejas son que incita al turismo sexual.

Armani

 

Sony PSP Los resultados no se hicieron esperar. Ambos anuncios fueron retirados de los medios de comunicación y Dolce & Gabbana, como “castigo” a España, retiró toda su publicidad de todos los medios de comunicación en España.

Otro caso, no tan sonado, fue el uso constante de publicidad “ofensiva” por Sony al promocionar su PSP. En una de ellas, decía en inglés que si estabas con prisa, “saltaras” al anuncio. El problema fue que uno de los anuncios fue colocado en el metro de Londres, tras los raíles del metro, y suscitó acusaciones de provocación al suicidio.

Otro anuncio de PSP que sí fue sacudido en los medios fue el acusado de racismo, en el que aparecía una lucha entre el color blanco y negro por los colores de la consola.

Sony PSP

Con esto quiero mostrar la eterna pugna entre la publicidad y la sensibilidad de quien la ve. En un nuevo siglo donde la publicidad� juega un papel vital en el juego del dinero y el poder, la senbilidad sigue estando presente.

¿Cuál es mi opinión? Que está bien preocuparse por la senbilidad del espectador, pero sin exagerar. El anuncio de Dolce & Gabbana no era nada ofensivo y las asociaciones feministas que lucharon por quitarlo fueron extremistas y algo sin sentido. Si bien en el anuncio de Armani las niñas estaban ligeritas de ropa, de turismo sexual nada. Eso es la mente calenturienta de los espectadores.

Respecto al de PSP… ahí tengo que cambiar mi postura. En el anuncio, la blanca parece maltratar a la negra, que aparece como si fuera sirviente. Creo que ahí se pasaron un poco.

Está claro que lo importante es destacar y atraer la atención. ¿Bajo que coste? El riesgo de la opinión pública.