
El iPhone es un gadget brillante, o casi brillante, y probablemente el clímax del nivel de influencia que Apple puede llegar a mostrar en la actual sociedad global. Sin embargo, y pese a a la enorme cantidad de asesores que deben de haber tenido, su campaña publicitaria ha estado plagada de errores de principio a fin. Reflexioné y recopilé una lista con las más garrafales:
- Relacionar estrechamente la imagen del gadget iPhone con la marca ‘AT&T’. Las campañas publicitarias no sólo influencian a los clientes potenciales estadounidenses, sino a todo el mundo. Ahora que el iPhone goza principalmente de mercado en Estados Unidos, pese a su existencia en otros países europeos como Reino Unido con O2 (filial de Telefónica España), Apple no ha sentido las consecuencias de tal error, pero se hará notar en un futuro próximo.
- No utilizar el “uso de aplicaciones por terceros” como baza publicitaria. Apple tardó y tardó mucho en anunciar los llamados ‘Web Apps’, que son sólo una herramienta para “satisfacer” a aquellos clientes que están por la labor de desbloquear el iPhone para obtener aplicaciones de terceros. Aunque Apple ha anunciado un SDK seguro que permita interacción a todo nivel, su anuncio llega tarde, muy tarde. Si el SDK se hubiera desarrollado antes de su lanzamiento, como ha hecho recientemente Google con Android, se podrían haber utilizado las propias aplicaciones como un importante atractivo publicitario.
- La publicidad del iPhone no es joven. Los anuncios son sobrios, al contrario de la famosa campaña de Apple Switch, y no generan ningún tipo de atractivo visual, excepto ver el propio gadget. Además, en la propia web, el señor que aparece mostrando las características del iPhone en los vídeos de demostración es un hombre que ronda los 40 y muchos. Ese señor bien podría ser el padre de muchos compradores potenciales del iPhone. A los clientes le gusta una imagen refrescante, activa, un personaje que les transmita buenas vibraciones. Tampoco se usó la comedia, como se usó en la campaña de Apple Switch.
- Según el propio Apple, y la opinión de numerosos expertos y analistas, el iPhone es un gadget revolucionario. De hecho, la propia campaña utilizó el nombre “Revolutionary iPhone” en numerosas ocasiones. Sin embargo, la campaña publicitaria no fue revolucionaria. No se vieron grandes banners, y con grandes me refiero a gigantes, ni espectáculo. Con esto me refiero a elementos que hubieran sido recordados durante meses, como un iPhone inchable gigante en medio de Central Park, o un rascacielos adaptado a la forma del iPhone mediante plásticos y lonas. Estas campañas llamativas se han visto antes para productos mucho menos “revolucionarios” y es lo que claramente faltaba en el pastel.
Son errores determinantes. Aún así, espero que éstos se solucionen con la entrada del iPhone en España. Si se lo trabajan bien, entre Apple y Telefónica pueden sacar una buena tajada. Además, y ésta es una opinión totalmente mía, el nivel de creatividad en campañas publicitarias que hay en Europa es muy superior al de Estados Unidos. Que Apple se lo trabaje más, porque en España esperamos una campaña publicitaria más decente.

2 exclamaciones, ¡hazte oír!
“La publicidad del iPhone no es joven.”
No veo que eso sea un problema, al contrario, la idea es precisamente incentivar a los potenciales clientes no tan jóvenes con un producto de punta (clientes que normalmente son resistentes al cambio)…los jóvenes tenemos de antemano la curiosidad y toda la onda tecnológica impregnada y no hace falta mucho esfuerzo en campañas que nos digan qué tan bueno es un producto tecnológico cuando nosotros somos quienes lo salimos a buscar.
Saludos!
Francisco, el 12/12/2007, # Gracias por tu comentario, Francisco.
La publicidad joven no va exclusivamente dirigida a clientes jóvenes. La publicidad joven es publicidad dinámica, fresca, fácilmente adaptable a cualquier situación y a cualquier cliente.
Además, es importante recalcar que los más resistentes al cambio no son los “no tan jóvenes” sino todo lo contrario, principalmente por el nivel adquisitivo de los adultos. Si bien la publicidad de Apple fue exclusivamente dirigida a clientes potenciales de un nivel medio alto o alto, especialmente la campaña física urbana que se desarrolló en ciudades como Manhattan, Miami y Los Ángeles, fue dirigida sobretodo a clientes de 40 para arriba y eso es algo poco aceptable.
No se trata del esfuerzo en decirnos lo que es bueno y lo que no, sino en convencernos de que es lo suficientemente bueno como para gastar 400 dólares en ello.
Antonio Bustamante, el 14/12/2007, #





