Falta poco para que Microsoft lance al mundo la nueva versión de su fastuoso Internet Explorer y los comunicados de prensa afloran como la espuma. Todos sabemos que Internet Explorer no es sólo una mierda de navegador, sino que impide el correcto desarrollo de Internet y el respeto por los estándares que hay fijados. De hecho, desde la aparición de Internet en nuestras casas, Microsoft ha echado un pulso a los estándares y los ha desafiado. La intención de la corporación de Redmond ha sido siempre la de convertir en propietario y privado el conjunto de estándares en Internet, inventándose los suyos propios.
Hoy leo un comunicado de prensa de Microsoft sobre Internet Explorer 8. Dice así (trataré de no reírme): “Constante en los esfuerzos por promover mayor interoperabilidad en Internet, Microsoft está configurando Internet Explorer 8, la próxima versión de este navegador, para renderizar contenido, por defecto, usando métodos que dan mayor prioridad a la interoperabilidad entre estándares Web”. ¿Cómo? Algo parecido dijeron cuando sacaron Internet Explorer 7, que al final resultó ser una versión de Internet Explorer 6 con pestañas (mal copiadas de Firefox y Opera).
Ya he hecho predicciones con anterioridad sobre el futuro de Microsoft, pero el mundo ya no es como en los años 70. Ahora hay algo llamado competencia, cosa que Microsoft nunca ha tenido que contrarrestar hasta ahora. O se ponen las pilas y empiezan a hacer software de forma profesional, o mucho me temo que los días de gloria de Redmond van a desaparecer.







