Conspiraciones hay de todos los tipos, pero quizás las más interesantes son aquellas relacionadas con el sector del consumo. Incluso las impresoras, aparatos con los que todos nos hemos peleado una u otra vez, están rodeadas por prácticas de negocio moralmente cuestionables. Aquí tenéis algunas cosas que el fabricante de vuestra impresora no quiere que sepais:
El litro de tinta se vende al consumidor a 1600 – 1800 €, pero sólo porque las compañías “pueden” cobrarte ese dinero. El 50% de los beneficios de HP vienen de la venta de tinta y toner para impresoras. Un contraejemplo es Kodak, que cobra menos por sus cartuchos de tinta.
Dependiendo del fabricante, algunos cartuchos tienen establecidas fechas de caducidad. Cuando llega la fecha de caducidad, el cartucho deja de funcionar o el software de la impresora presiona al cliente a comprar nuevos cartuchos.
A los fabricantes les molesta mucho que utilices cartuchos de tinta genéricos en sus impresoras, porque gran parte de sus beneficios desaparece. Aunque actualmente esto está permitido, los fabricantes llevan años tratando de encontrar un método para que la impresora no acepte cartuchos genéricos. El método consistiría en un chip dentro del cartucho. Si se inserta un cartucho sin chip autorizado en la impresora, ésta lo rechaza y envía un mensaje a la empresa. Tanto el consumidor como el fabricante del cartucho podrían ser demandados por infringir patentes o copyright.
Prácticamente todas las impresoras tienen un identificador único en sus impresiones. Esto se hizo, entre otras cosas, para evitar la falsificación de dinero. Cualquier documento que imprimas puede ser rastreado hasta ti.
Moraleja de la historia: si tenéis que escribir amenazas, hacedlo como los sociópatas de las películas, recortando letras de las revistas. Si no, te puede pasar esto:
Vía | zmogo
“Prácticamente todas las impresoras tienen un identificador único en sus impresiones”.
¿Realmente es así? Me llama mucho la atención…
Sí, efectivamente. De hecho, alguna vez lo han usado como argumento para encontrar a algún “malo malísimo” en alguna serie de televisión o película de policías.
Respecto a cómo de preciso sea, o cómo de posible sea que te encuentren con ese identificador, no estoy seguro. Lo que sí sé es que las impresiones hechas por cada una de nuestras impresoras tiene, de forma microscópica, un patrón que las identifica, tal como un ISBN o un número de serie.
Da miedo, ¿eh?